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¿Es mejor un reserva que un crianza?
A priori, no; simplemente son diferentes tipos de vinos. En la DOCa Rioja existen cuatro tipos de vinos según la crianza en barrica de roble: jóvenes, crianzas, reservas y grandes reservas, pero todos ellos siendo diferentes tienen en común la ligereza y agradable paladar provenientes de las variedades de uvas permitidas y de las características propias de la tierra y del clima.
Según las normas del Consejo Regulador, un reserva deberá tener al menos 12 meses de crianza en barrica y 24 meses más de redondeo en botella, un gran reserva 24 meses en barrica y 36 meses más en botella, mientras que un crianza necesita 12 meses de barrica y otros 12 de botella; y todos elaborados con las magníficas uvas de la zona.
Además, a la diferente elaboración de crianzas y reservas, el enólogo puede añadir aún más diferencias combinando los distintos tipos de barricas para la crianza: roble americano o francés, barricas nuevas o ya usadas, el grado de tostado de la madera, etc.
Así pues, crianzas y reservas, son vinos muy diferentes, ambos con la personalidad de un rioja; los reservas con aromas de vainilla y tostados más intensos, notas frutales suaves, aterciopelados y redondos y los crianzas igualmente con gran bouquet pero más ligeros y afrutados.
Nuestro consejo es catar los diferentes tipos de vino de rioja, reservas, crianzas y jóvenes, por ejemplo en una cena entre amigos, para aprender a diferenciarlos y apreciarlos cada uno por sus cualidades.
Si quiere dirigir una pregunta concreta al enólogo solo tiene que enviarla a través de enologo@gourmetrioja.com
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